Sabemos que en una industria el mantenimiento constituye una de las actividades que de no ser la correcta ocasionaría, en el peor de los casos, grandes pérdidas de producción. Es así que el mantenimiento no debe verse como un gasto sino como una inversión a largo plazo; por tanto, situando en porcentajes la importancia de atención y esfuerzo que se le debe dar a las siguientes actividades, es elemental recordar que nos debemos enfocar en limitar, evitar y corregir fallas.
Las actividades de mantenimiento planeadas (70%) deben soportar un rango mayor de importancia con respecto a aquellas no planeadas (30%), dado que en las primeras se busca aplicar la logística en función de elementos y tareas programadas para evitar la ocurrencia de averías en los equipos de las industrias mediante actividades de mantenimiento; sin embargo, no se deben dejar de lado a las segundas porque siempre pueden tener lugar de cabida y deben realizarse con la misma eficacia.
Ahora bien, sabemos que en las acciones planeadas de una empresa se ubican las actividades de mantenimiento preventivo (40%) y aquellas actividades que, siguen siendo planeadas, pero con una visión correctiva como lo son las REPARACIONES (30%). En este caso se debe ponderar con mayor valor a las primeras porque éstas ven de forma más cautelosa la ocurrencia de posibles problemas, buscando su eliminación para que no ocasionen fallas, es decir, buscan posibilidades de mejoras; a diferencia de las reparaciones que se deben ejecutar luego de una petición de cambio o avería por parte del equipo, teniendo mayores efectos o consecuencias sobre la producción.
Por otro lado, las actividades de mantenimiento no planeadas siempre ocasionaran perdidas de producción, si bien sean de MENOR (10%) magnitud o FALLAS (20%) como tal; por ello, sin importar su extensión éstas deben ser corregidas en el momento en que ocurran; sin embargo, generalmente aquellas fallas de menor magnitud, si bien no tienen gran envergadura, tienden a ser más constantes, contrario a aquellas que a pesar de ser muy pocas o de poca ocurrencia tienen mayor impacto sobre la producción. Entonces se concluye en que se debe ponderar con un porcentaje un poco mayor a aquellas fallas que ocasionan problemas más graves.
Anyeli Shiwray.
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